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BUENISMO Y POSTUREO PACIFISTA

  -Sobre la Europa posmoderna-      24 de febrero de 2022, las tropas de Putin penetran en territorio ucraniano bajo la extravagantemente denominada “operación militar especial”. Aunque los acontecimientos mostrarían más tarde que la realidad del ejército ruso no era la que algunos vaticinaban -con unas tropas con ciertas carencias, llamémoslas-, se trataba del estallido del primer conflicto “convencional” desde Malvinas. Sin embargo, este retornaba rejuvenecido y mostrando nuevas facetas de la mano de las armas no tripuladas y, sobre todo, de las redes sociales; y son éstas últimas las que me llevan, inevitablemente, a reflexionar sobre la sociedad occidental -la europea más concretamente- y sobre cómo el uso que esta hace de las redes nos sirve de indicador de su estado de “evolución”, así como a la manera de la que el europeo medio parece afrontar esta guerra a las puertas del viejo continente.      Europa llevaba décadas sin alejarse tanto -o al ...
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SOBRE EL MANDO

Cuando pienso en el mando, no puedo evitar acordarme de la frase del escritor Noel Clarasó: “ejerce autoridad. Que tu presencia suponga siempre autoridad. Para conseguirlo has de tener perfecto dominio de ti mismo”. Las palabras de Clarasó parecen hacer referencia a un mando ideal, a uno que basa su auctoritas en una especie de autocontrol sostenido y permanente. A mi parecer, estas palabras son, si no incorrectas, al menos poco precisas, ya que conforman una imagen artificial y poco humana de lo que es en realidad mandar. Siempre se tiende a hablar del buen “líder”, del que tira de sus subordinados y da ejemplo, y se nos instruye mostrándonos ejemplos de cómo las buenas acciones del mando conducen a grandes hazañas. Sin embargo, al echar un vistazo a nuestro entorno, uno se da cuenta de que nadie parece pararse a pensar qué ocurre si no, es decir, ¿qué pasa si el mando comete un error? Al igual que no existe el mando perfecto, no existe la reacción idónea ante un error. Siguiendo la l...

VERGÜENZA INMUNE

Desde el inicio de la pandemia -que no pandemia mundial, que, si no redundante, al menos suena fatal- ha pasado ya más de un año, y en todo este tiempo hemos sido avergonzados testigos de la “desescalada”, los llamados “irresponsables” y ahora de la “vacunación”, nótense las comillas. Mientras escribo esto, hay un lote entero de vacunas de “Janssen” cogiendo polvo en un almacén, causado por seis “trombosos” en siete millones de vacunados; un ejecutivo poco ducho en la gestión sanitaria general, pero experto en el maquillaje y en hacer demagogia -la necedad mejor la dejamos para el epílogo-; y un montón de habitantes de este lugar llamado mundo corriendo, como pollos sin cabeza, a vacunarse o a pasar de su cita. No sé a ustedes, pero a mí la única palabra que se me viene a la cabeza es “vergüenza”. Y mucha. Aunque no todo el monte es orégano -esta vez en el buen sentido-, y es que ahora nos sabemos de memoria a todos los expertos, científicos, microbiólogos, biólogos a secas y hasta a a...

ADOQUINES Y COJINES

Europa. La vieja y adoquinada Europa, la cuna de lo que hoy conocemos como civilización moderna, pero que comienza a mostrar -y desde hace unos años- los inequívocos achaques del paso del tiempo. Su mirada empieza a ser ya un brillo rasgado de un pasado glorioso pero que se esfumó, una gloria convertida en descoordinación, buenismo, egoísmo y tanto exceso de tapujos como falta de soluciones consensuadas y contundentes. Hace tiempo ya que se acabó. Seamos realistas, esto ya no es la Guerra Fría, el enemigo soviético, la silenciosa amenaza nuclear; esto se ha convertido en una especie de  Risk  sin escrúpulos, donde Asia reparte las cartas y el Pacífico inunda el Atlántico. Pocos países asiáticos -y pongo el énfasis en los indonesios- se atreven hoy a encarar las malas pulgas de China; simplemente dan la partida por perdida. Y si no, que se lo digan a la pseudounión económica que se han montado por allí, un chiringuito donde cabe hasta el bloque de Oceanía,...

LA DECADENCIA DEL IMPERIO

-Occidente se desoccidentaliza- La calidad de vida viene sufriendo un importante crecimiento desde hace 80 años. Tras la última gran guerra -la guerra civil en el caso de España-, no ha hecho más que crecer y crecer. Y, como bien sabemos desde marzo, las curvas -las famosas curvas- se aplanan, y en este siglo alcanzaremos el pico de la de un sistema donde occidente manda y donde el estado de derecho y del bienestar dará paso a Dios sabe qué. Esto es lo que se conoce como “decadencia del Imperio”; y no me refiero a “la Guerra de las Galaxias”, sino a Occidente, al que mantiene al Atlántico como centro del mundo y de la globalización. Me explico, los romanos se acomodaron y todo se acabó; y lo mismo pasó con España, los virreinatos se fueron de madre y todo se volvió a ir al carajo. Ahora vivimos en Europa, el viejo continente, con una economía ya por debajo de la de India, unas pirámides demográficas invertidas que se asemejan más a botijos y unos flujos migratorios insostenibles que la...

TURISMO "ZOMBIE"

El turismo en nuestro país ha sufrido un no despreciable auge de un tiempo a esta parte, llegando la “invasión guiri” hasta el más recóndito de los pueblos y poniendo de manifiesto la gran riqueza cultural que posee España. Esta explosión se debe no solo a la calidad de nuestro hogar y lo acogedor de nuestras gentes, sino también, no nos engañemos, a los peligros del terrorismo en países norteafricanos como Túnez, la inestabilidad en Turquía o la crisis en Grecia, que han venido provocando durante los últimos años que el turista opte por venir a un país soleado y barato como lo es el nuestro. Y he aquí el problema, el turismo “low cost”, masificado y en muchas ocasiones “de borrachera”, es un peligroso polarizador de la población local, pero, sobre todo, puede causar una necrosis irreversible en el tejido de este pilar económico esencial. Porque es un hecho que nuestras ciudades se mueren de éxito, y cada año que uno visita Córdoba o Málaga -por mencionar alguna- se ve rodeado...

ANALGÉSICOS EN TAPA DURA

   Que la juventud actual, y centro el foco en mi generación, acarrea un conflicto severo con la lectura se trata de un hecho palmario y que salta a la luz con solo oír hablar a cualquiera de estos asnos millennials y posmillennials. Vaya de antemano que cuando digo “oír” quiero decir “leer”, sí, leer su petulante y pueril opinión sobre el paisaje que les rodea en 140 caracteres.     Muchos señalan, erróneamente, al sistema educativo como el culpable de la papilla de mediocridad que comienza a entrar ahora en edad laboral. Porque nos enseñan historia, pero repetimos una y otra vez los mismos errores garrafales; nos enseñan lengua, pero no sabemos escribir, ni mucho menos leer más allá de “Blue Jeans” y “Geronimo Stilton” -eso sí, el complemento de régimen lo llevamos al pelo-; nos enseñan física y matemáticas, pero memorizamos fórmulas en cuadritos fluorescentes y mecanizamos problemas como amebas que pretenden ser ordenadores. Ah. Y nos enseñan idiomas pero d...