Desde el reproductor de música hasta los auriculares inalámbricos, pasando por la carrera espacial; lo cierto es que la historia reciente de la humanidad está íntimamente ligada al desarrollo tecnológico, y gestos como abrir google maps ponen de manifiesto el estado de dependencia tecnológica al que se ve abocada la humanidad del 2021.
Estas últimas semanas, a raíz de la escalada de tensión vivida en el mar
de la China Meridional, se está hablando mucho, quizás demasiado, de cómo el
país asiático podría paliar la inferioridad tecnológica que le impide todavía
acabar con la hegemonía yanqui. Porque ya lo dijo Tucídides con su famosa
trampa: cuando una potencia emergente reta a otra ya establecida se producen
tensiones, que generalmente desembocan en acciones bélicas. Y si no, piensen en
los ejemplos que nos brinda la historia: España y Portugal en el s. XVI, EEUU y
Reino Unido a principios del XX y EEUU y los camaradas soviéticos hace tan solo
50 años.
Pues bien, -poniendo un ejemplo un poco extravagante- el problema chino
podría acabar con un "simple" gusano informático que hiciera caer
toda la red de satélites de EEUU y por tanto de la OTAN -unos 1200 satélites
para los menos duchos- lo que significaría dejar a Occidente ciego, como una
cucaracha bocarriba. Para que lo entiendan, imagínense que el GPS dejara de
funcionar, los aeropuertos cerrarían, los puertos probablemente también, los
drones militares no podrían utilizarse; y si a esto le sumas un ataque coordinado
a los cables de fibra óptica que cruzan el Atlántico -porque por si alguno
seguía viviendo en otra época, el mar está plagado de cables de fibra óptica
submarinos, a ver si piensan que el internet llega por el aire- quedaríamos
ciegos, mudos y sin memoria más allá del papel, abocados a gritar y llorar como
plañideras, mientras vemos cómo la que hasta hacía unos días había sido la
fábrica del mundo pisotea nuestra cultura, como un ejército de hormigas
atacando a una abeja sin aguijón y sin alas.
En definitiva, que yo aviso, pero tampoco quiero parecer Chicken
Little -”¡el cielo se cae! ¡el cielo se cae!-. Así que, cuando enciendan
su iphone por la mañana, se conecten a internet o hagan una
llamada de meet para entrar a clase de lengua, denle un voltio a la chola e
imagínense qué pasaría si realmente el cielo se hubiera caído.
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